Letra: Lola Orbe Carrera Música: Alcibiades Cilio A.
Coro ¡Salve, egregio Cantón de Pichincha engastado en la quiebras del Ande, que de Pedro Moncayo el más grande, luces nombre y acción hechos luz! fervorosos, tus hijos, te aclaman, al clarear cada aurora ¡salud!.
I
La genuina belleza que ostenta Tabacundo, tu gran cabecera, sabe al beso de la primavera, amasado de brisa y de sol; el Mojanda le tiende su lecho el Granobles, le ciñe su talle, y ella, digna señora del valle, es remanso de paz y de amor
II
Te confieren bucólico encanto, Tupigachi, tu fértil granero, Malchinguí, con razón, el primero, del trabajo y progreso adalid; mirador apacible, Tocahi la esperanza de fe relicario, pueblos todos, de blanco ideario: al terruño y la patria, servir
III
Desde tiempos, remotos, tu ancestro, tiene sitio de honor en la historia, del gran Quitu, Atahualpa y la Gloria y el valor, se forjaron aquí, fue tu suelo, camino obligado, de Bolívar y Sucre, prohombres que dejaron brillando sus nombres, ya en la paz o el fragor de la lid.
Nuestros viejitos que construyeron la historia con su compromiso de vida de transparencia, de trabajo honrado, humilde y servicial; de un sólido sentido de ciudadanía que no mira el interés particular sino el de la sociedad, se nos van.
La mazorca va desgranándose, pero su semilla sigue germinando y floreciendo. Esta mañana le hemos dejado en su última morada a mi tío Arturo Mármol , en su Tabacundo que le vio nacer hace 98 años. Qué madera, qué roble, pero Dios le llamó a su seno, porque debía ya descansar.